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Foro sobre conceptos fundamentales de la diversidad cultural realizada en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM

Ciencia, tecnología y diversidad cultural.

Foto archivo.

Por José Luis Aguilar Martínez

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Universidad Tecmilenio.

jfydn@hotmail.com

Con el objetivo de renovar los planes de estudio de la Licenciatura en Desarrollo y Gestión Interculturales, se llevó a cabo el pasado 24 de abril del año 2015 el foro sobre conceptos fundamentales de la diversidad cultural en el recinto: Aula Magna de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM)

En el marco de exposiciones, que tuvieron lugar, queremos rescatar los aspectos más relevantes de dicho foro. Como es muy abundante la información que es abordada por los ponentes, hemos decidido conformar una serie de crónicas que reconstruyan la intervención de cada participante por separado, no obstante, ponemos a disposición el video para corroborar su fidelidad.

En esta primera entrega, recuperamos las aportaciones del Doctor Jorge Linares hoy Director de la Facultad de Filosofía.

El doctor Jorge Linares abordó el tema aclarando que hay distintos enfoques que se pueden dar al tema de ciencia y tecnología y diversidad cultural, en primer lugar, dijo “la ciencia contemporánea es un ámbito muy delimitado, saberes, conceptos y tradiciones, programas de investigación en diferentes áreas, es un producto moderno que no tiene nada que ver con la ciencia antigua, la “ciencia naturales” de la historia y que es un tipo de práctica epistémica plenamente universal, que basada su mentalidad en el lenguaje de las matemáticas, los métodos, los procedimientos del pensamiento causal, también el lenguaje informático, que aseguren su carácter no solo transubjetivo sino transcultural y universal.

Agrandes rasgos, ese ha sido la tranformación social de las ciencias modernas, como sistema social que desarrollan muchos individuos en muchas partes del mundo y que tienen ahora muchas redes de colaboración muy bien estructuradas en un mundo globalizado en donde participan personas de diferentes nacionalidades en un lenguaje franco como lo es el inglés (predominantemente): inglés, matemáticas e informática son las lenguas de la ciencia contemporánea.”

“Además, las ciencias contemporáneas, algunas, se han ido transformado en un modelo distinto, como la tecnociencia, aunque no todas las ciencias han desarrollado esta particularidad. Algunas de las ramas más importantes tienen el carácter de asociarse a desarrollos tecnológicos con fines industriales y productivos, de manera que esto ha ido cambiando las viejas prácticas de la ciencia moderna de hace cincuenta años, así que es particularmente relevante como las TICS ha influido en la nanotecnología, la energía, etc.”  

“A este respecto el Doctor Linares ahondó y dijo que “Hay transformación respecto al modelo tradicional. La actividad científica anteriormente estaba orientada a la investigación y explicación a partir de modelos teóricos, muchas veces epistémicas típicas, ahora, sin dejar estas funciones epistémicas, se ha convertido en un modelo de desarrollo tecnológico e incremento de valor en sentido económico oficial, de tal manera que ahora las tecnologías contemporáneas forman capital, son formas de neocapital, donde se invierte para desarrollar, a partir de conocimiento en la investigación, en una red mundial de productos y sistemas técnicos basados en su transformación.”

En este sentido, el Doctor Linares sostuvo que “lo anterior se ha vuelto la forma dominante de conocimiento y de la nueva práctica social epistémica y de producción de todo tipo de artefactos que tienen productos que se requieren para la vida moderna contemporánea, de manera que tienen un carácter hegemónico dominante en el mundo entero; no hay en realidad una distinción plural en el ámbito de las ciencias y las tecnociencias en estas prácticas de la ciencia.”

Este razonamiento lo llevó hacer un análisis de la hegemonía de la ciencia contemporánea, al respecto sostuvo que en la guerra fría, por ejemplo, “hay todo un debate con el bloque soviético, en el sentido que había otras ciencias, otro tipo de pensamiento, no obstante los estudios demuestran que el modelo científico fue equivalente en un lugar que en el otro a pesar de que no había capitalismo en la Rusia Soviética como en Occidente, no obstante, los soviéticos tenían un Estado que servía como engranaje o motor que tenía fines estratégicos, muchos de ellos militares.”

“Está también la historia de las tecnologías y de las tecnologías contemporáneas en un proyecto científico como lo es el Proyecto Manhattan como un modelo de acción, de contribución interdisciplinaria de realización muy estricta de subordinados y empleados de segunda, de tipo militar. Este tipo de estructura se siguió en proyectos como el Genoma entre otros, en los Estados Unidos que “no son proyectos militares” en principio, que tienen fines distintos pero que han heredado las estructuras militares.”

“Podemos decir que nunca hubo dos ciencias o tres ciencias. En la época moderna no existe la ciencia China, la ciencia japonesa y la ciencia canadiense, más bien es una colaboración internacional donde el conocimiento se distribuye de manera todavía más abierta en la formación, en las universidades, donde se puede estudiar ciencia sin moverse de su casa, leyendo textos y viendo videos.”

El conocimiento que se genera se produce en las redes de investigación y en los laboratorios; cada vez tiende a ser privatizado día con día en su acceso, lo mismo que las aplicaciones y los artefactos tecnológicos tienen un sentido fundamentalmente comercial: lograr inversiones y ganancias, en unos casos muy cuantiosas en innovaciones que responde a las necesidades del momento. Anticipar qué cosas se tienen que producir y no tanto la investigación a la vieja usanza en el que no sabía sobre la dirección de la investigación. Ahora todos los estudiantes de ciencia en todas las universidades se les enseña que la ciencia es algo útil que debe servir para producir cosas, ser productivista de tecnologías, no obstante el conocimiento no funciona así, no da una por sí mismo un modelo, una guía directa para producir.”

De esta manera concluyó el razonamiento diciendo que “Estamos ante la presencia de un modelo de estructuras e instituciones sociales de ciencia y tecnociencia transculturales, transnacionales que están más allá diferencias, que siguen un modelo de desarrollo que si bien es occidental, dominado por Estados Unidos, que es la gran potencia tecnocientífica que recluta a los mejores estudiantes que vienen de China, de la India, etc., sigue siendo la potencia productora, primero gubernamental y juego social que genera todo un sistema productivo de conocimiento.”

Al respecto, sugirió las siguientes implicaciones que tiene el conocimiento para las demás culturas. “Todo esto genera un debate sobre qué pasa con los conocimiento tradicionales que provienen de otras regiones culturales que permanecen localmente en el planeta, y en algunos casos hay diferencias importantes en cuanto a prácticas, por ejemplo en las prácticas terapéuticas y médicas, entonces todo eso supone que hay otro tipo de prácticas que no pasan por el tamiz de los conceptos, los métodos y las instituciones de la ciencia normalizada que no tienen validez, por tanto no deben de ser promovidas o auspiciadas por asociaciones públicas.

No solo en medicina, sino también en materiales como los de construcción y por supuesto en agricultura, que han sido relegados por el avance hegemónico de estos modelos, de estas prácticas que están estandarizandos globalmente al conocimiento.”

En esta oposición entre modelo estandarizado de conocimiento y conocimiento tradicional dijo que le modelo de estandarización del conocimiento acude a categorías de “(…) rentabilidad y sostenibilidad para que los procesos productivos sean más compatibles con los ciclos biológicos, por eso se recurre a los conocimientos tradicionales para tratar las tecnologías actuales, como son los casos de la medicina y la farmacología que ha sufrido de saturación o simplemente se han vencido las patentes, no hay medicamentos realmente innovadores; lo que ha hecho esta industria es adecuar sus procesos a la medicina tradicional, muchas de las veces piratear el conocimiento que pertenecía a las comunidades tradicionales, patentarlo, convertirlo en propiedad privada. Lo cual genera un problema adicional entre conocimiento público y conocimiento privado generado en estos esquemas de reapropiación, alimentando al sistema de conocimiento estandarizado.”

Por último, el Doctor Linares abundó sobre la transición de conocimiento público y conocimiento privado que genera este tipo de práctica de las ciencias contemporáneas.  “El conocimiento tradicional suele ser conocimiento comunitario que se transmite en forma directa, que no ha sido sistematizado, ni siquiera está escrito o documentado a diferencia del conocimiento científico y tecnocientífico que cada vez más es un conocimiento privatizado-cerrado y que sirve para crear innovaciones a partir de las bases de datos y los insumos para producir conocimiento.”

“Además está la parte del lenguaje, a pesar que la divulgación científica ha sido importante en los últimos tiempos, en las televisoras y los programas de ciencias y liberación de las ciencias, el discurso de éstas no baja adecuadamente a todos los niveles de la sociedad, en parte por la contaminación del discurso pragmatista del científico, de modo que la sociedad ve al ciencia como un poder de transformación y no como un poder de convencimiento de un discurso de descubrimiento con capacidad de investigación epistémica más allá de un poder pragmático.”

Así, la ciencia aparece como “un poder con capacidad de resolver problemas y de conseguir objetivos inmediatos, pero esto permite también la proliferación de psudociencia que se vale de los mismos formatos, todos encaminado a una línea de dar poder efectivo a un público consumidor: que el conocimiento le sirva para algo. En ese horizonte de exigencia pragmática del conocimiento han aparecido discursos que son charlatanería pura y otros que crean duda sobre su cientificidad y efectividad y que van desde el psicoanálisis hasta la economía contemporánea, es decir, si son asimilables a un tipo de práctica de conocimiento científico. Lo que buscan estos tipos de conocimiento es la sustancia activa para venderse, como el caso de la homeopatía que es uno de los casos que está basado en un modelo químico fantástico de remedios.

El cierre de su intervención fueron las problemáticas que se desprenden de su discurso enunciado en los siguientes dos puntos.

1. ¿En qué está basado el paradigma dominantes de las ciencias modernas y de las tecnociencias contemporáneas?, si su realidad tiene o no todos los fundamentos para seguir pensando en “el modelo” homogéneo predominante de conocimiento. 

2- ¿Qué pasa con los saberes que son locales, algunos muy antiguos que tienen grados de efectividad y que nos son medidos por la ciencia actual pero que son usados por las comunidades que confían en ellos y que tienen relaciones más equilibradas con el medioambiente, que es lo que busca, precisamente, el modelo tecnológico: que sea menos perjudicial para el planeta. Eso es lo que tiene que aprender el modelo tecnológico del modelo tradicional. Por eso habría que discutir el estatuto epistémico de la efectividad.

3. El otro gran problema es la propiedad, a quién le pertenece el conocimiento. En el caso del conocimiento tradicional promover patentes para evitar que se lo roben las compañías que están buscando este tipo de conocimiento.

CIENCIA Y FILOSOFÍA,  Año 1, Número 1, periodicidad trimestral, septiembre-noviembre 2018.

Editada por José Luis Aguilar Martínez.

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